Feb
16
2026
16 febrero Voces en Red: una red de apoyo que ya conecta a 681 personas mayores en Euskadi
  • El proyecto, impulsado por Cruz Roja y la Fundación Amancio Ortega, combina asistentes de voz en los hogares con una amplia red de acompañamiento presencial, usando la tecnología como puente para reintegrar a las personas en su entorno comunitario.
  • En Bizkaia se han instalado 265 dispositivos y se realizan actividades de participación comunitaria con las personas usuarias para fortalecer el vínculo con el entorno y la cultura.
  • En Álava se han instalado 255 dispositivos y se realizan actividades de participación comunitaria con las personas usuarias para fortalecer el vínculo con el entorno y la cultura.
  • En Gipuzkoa se han instalado 161 dispositivos y se realizan actividades de participación comunitaria con las personas usuarias para fortalecer el vínculo con el entorno y la cultura.
  • En España esta iniciativa ha conectado a 25.000 personas mayores y cuenta con 15.131 personas voluntarias.

16 de febrero de 2026.  La soledad no deseada se ha convertido en uno de los desafíos silenciosos más acuciantes de nuestra sociedad. Es una soledad que "duele", que no entiende de género ni de estatus, pero que se ceba en las personas mayores, erosionando su salud emocional y desvinculándolas de su entorno comunitario. Para dar respuesta a esta realidad, Cruz Roja y la Fundación Amancio Ortega han consolidado Voces en Red, un proyecto pionero que aúna la innovación tecnológica con el calor humano del voluntariado.

La iniciativa, que ya ha impactado en la vida de cerca de 25.500 personas mayores en todo el territorio nacional, propone un modelo de intervención híbrido. Por un lado, introduce asistentes de voz en los hogares para facilitar la conectividad y la seguridad; por otro, despliega una inmensa red de acompañamiento presencial para asegurar que la máquina sea solo el puente hacia la persona.

La tecnología como aliada: derribando el miedo a lo digital
El primer obstáculo que enfrenta Voces en Red es la brecha digital. Muchas personas mayores sienten una aversión natural ante las nuevas tecnologías, asociándolas a pantallas complejas y botones diminutos. Sin embargo, la clave del éxito de esta iniciativa radica en el uso de la voz como única interfaz.

María Rita, una de las usuarias del proyecto, ilustra esta transición del rechazo a la adopción entusiasta. "Bueno, es que hay que reconocer que somos gente mayor y yo, por ejemplo, le tengo manía a las nuevas tecnologías, aunque a esto no se la tuve ninguna. En manual, yo con el móvil soy un desastre. Pero como es de voz, pues ahí tú hablas como si tuvieras a alguien delante, claro", explica con naturalidad.

El dispositivo se convierte en un asistente vital que no juzga y siempre responde, con lo que ofrece mucha seguridad. Esta seguridad no es solo una percepción subjetiva; es funcional. Los dispositivos permiten realizar videollamadas, configurar recordatorios médicos y acceder a entretenimiento sin necesidad de destreza manual.

Seguridad, autonomía y factor humano
La funcionalidad va más allá del ocio; se trata de una herramienta de salud preventiva y cognitiva. Las personas usuarias utilizan el sistema para recordar la toma de medicación o citas médicas cruciales. Incluso en situaciones donde la familia está presente, pero existen limitaciones, Voces en Red actúa como un catalizador de ánimo. 

Aunque la tecnología facilita la conexión, lo verdaderamente diferencial es el componente humano que aportan las 15.131 personas voluntarias de Cruz Roja presentes en este proyecto. 

El dispositivo supone un primer paso para entrar en los hogares, detectar necesidades y fomentar relaciones. Joaquín, voluntario de Cruz Roja, lo resume con claridad: "Yo creo que detrás del dispositivo de voz hay unas relaciones humanas, es algo que es una pata más y sirve como excusa para fomentar las relaciones entre las personas ".

De casa a la plaza: creando comunidad
El objetivo último de Voces en Red no es que las personas mayores se queden en casa hablando con un asistente virtual, sino que salgan y socialicen. El proyecto busca reintegrar a las personas en su entorno comunitario.

Y la estrategia funciona. En los centros de Cruz Roja a nivel nacional se han realizado ya más de 346.290 actividades. El sentimiento de pertenencia a un grupo es un antídoto poderoso contra la depresión. Marcela, voluntaria, se muestra conmovida por la dinámica que se genera: "Formamos un grupo grandioso. Entre ellas mismas aportan una serie de conocimientos... La colaboración y el aprendizaje que tanto recibimos como podemos aportar, es grandioso".


Voces en Red en Euskadi

En Euskadi, el proyecto mantiene una presencia consolidada en los tres territorios, con dispositivos instalados y activos que permiten acompañar a personas mayores en sus hogares y ofrecer espacios de participación en cada zona. La suma de Bizkaia, Álava y Gipuzkoa alcanza un total de 681 dispositivos (265 en Bizkaia, 255 en Álava y 161 en Gipuzkoa), junto a equipos de voluntariado que realizan seguimiento, acompañamiento y actividades presenciales adaptadas a las necesidades de cada territorio

En Bizkaia se han instalado 265 dispositivos distribuidos en diferentes asambleas locales: Bilbao, Valle del Nervión, Barakaldo, Encartaciones, Margen Izquierda, Busturialdea, Durango, Lea Artibai, Arratia, Bermeo, Margen Derecha, Uribe Kosta y Mungia. Las zonas con mayor implantación son Bilbao, con 117 equipos, la Margen Derecha con 36 y Barakaldo con 25, mientras que en otras áreas la instalación permite llegar a entornos rurales y localidades más pequeñas. 

Las actividades impulsadas desde Bilbao incluyen visitas culturales, recorridos por espacios emblemáticos, talleres creativos, encuentros y salidas por diferentes barrios como Olabeaga, Abandoibarra, Artxanda o Santa Ana. Se trata de propuestas que fomentan la participación y ayudan a mantener vínculos con el entorno, complementando el uso de los dispositivos con experiencias presenciales significativas. 


Álava cuenta con 255 equipos instalados distribuidos entre Vitoria-Gasteiz, Amurrio, Llodio, Orduña, Campezo, Agurain, Alegría, Durana, Lapuebla de la Barca, Labastida, Lantarón, Legutiano y Salinillas de Buradón. Esta implantación permite llegar tanto a zonas urbanas como a municipios pequeños, donde el acompañamiento del voluntariado resulta especialmente importante. 

Un equipo de 12 personas voluntarias se encarga de la instalación, el seguimiento y la dinamización de actividades en todo el territorio. 

En la provincia alavesa se han organizado actividades en torno a temáticas que trabajan el bienestar emocional, la memoria, la creatividad, la sostenibilidad o los vínculos intergeneracionales. Se desarrollan encuentros que invitan a compartir experiencias personales, talleres de autocuidado, dinámicas sobre hábitos sostenibles y visitas culturales a diferentes localidades. También se generan espacios donde personas mayores y personas migrantes conversan y reconocen sus propias historias vitales, creando relaciones significativas que fortalecen la convivencia en la comunidad. 

En Gipuzkoa hay 161 dispositivos activos distribuidos en Donostia, Lasarte, Irún, Tolosa, Zarautz, Éibar, Alto Deba, Alto Urola, Rentería, Hondarribia, Deba, Elgoibar, Pasaia, Andoain y Goierri. La implantación del proyecto en estas zonas permite llegar a realidades muy diversas, desde ciudades grandes hasta entornos más rurales. 

En el territorio participan 21 personas voluntarias que impulsan la instalación de los dispositivos y desarrollan actividades grupales. 

Las actividades realizadas hasta el momento incluyen talleres creativos, sesiones de salud comunitaria, celebraciones, encuentros lúdicos y salidas culturales a lugares como Chillida Leku, el Hipódromo o el Museo Balenciaga. Estas propuestas ofrecen espacios donde cada persona puede expresarse, aprender, relacionarse y mantenerse conectada con su entorno. La combinación de actividades presenciales y dispositivos instalados permite que el acompañamiento sea continuado y ajustado a las necesidades de cada participante

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